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Nacionalismo Grandioso

Europe20501,715 words

English original here

Los nacionalistas raciales conocen todos los peligros del nacionalismo “mínimo”. Parece tonto para pueblos genéticamente y culturalmente muy similares, como los Escoceses y los Ingleses el buscar la separación política, mientras que ambos países están siendo colonizados por africanos y asiáticos. Es vergonzoso cuando los blancos forman alianzas con no-blancos para ganar ventaja sobre otros blancos en asuntos de rivalidad política y económica. Y es trágico cuando estas diferencias terminan en derramamientos de sangre.

El nacionalismo blanco es sobre ponerle un freno al programa en marcha de nuestra extinción racial, mientras que el nacionalismo insignificante, mínimo, pareciera que acelera el fin de nuestra raza al promover peleas y discordia.

Pero la solución al nacionalismo “insignificante”, no es lo que yo llamaré nacionalismo “grandioso”, es decir, la idea de una unificación política de los blancos –ya sea en Europa (el ‘Imperium’ de Francis Parker Yockey), o de Europa y Rusia (la “Eurosiberia” de Jean Thiriart y Guillaume Faye), o todo el hemisferio norte (la “alianza boreana” o “Septentrion” de Jean Mabire y Volchock). Y si la unificación política es tan importante, ¿por qué dejar afuera a Australia, Nueva Zelanda, y el cono sur?

La característica esencial de cualquier plan político de unificación es la transferencia de soberanía de las partes constituyentes a un nuevo todo. Si la soberanía permanece en los estados individuales, entonces uno no tiene unificación política. En su lugar, uno tiene una “alianza” entre estados, o una “organización de tratados” como OTAN, o una “organización intergubernamental” como las Naciones Unidas, o “uniones aduaneras” económicas como el Mercado Común Europeo, o uniones híbridas como la Unión Europea.

Los principales beneficios atribuidos a la unificación política son (1) prevenir que los blancos peleen entre sí, y (2) protegerlos de otros bloques raciales y civilizatorios como China, India y el mundo islámico. Estos son objetivos nobles y necesarios, pero considero que el nacionalismo grandioso no es la forma de conseguirlos.

1. El nacionalismo grandioso no es necesario

La unión política no es necesaria para prevenir que los blancos peleen entre sí, o para asegurar a los blancos de enemigos externos. Estos objetivos pueden ser conseguidos a través de alianzas y tratados entre naciones soberanas. Un equivalente europeo a la OTAN, que le provea a Europa una defensa común y unas políticas de emigración y migración también en común, que además haga de mediadora entre conflictos entre estados soberanos miembros de dicha organización, sería más que suficiente, y tendría el valor agregado de preservar la distinción cultural y subracial de diferentes grupos europeos.

La amenaza de bloques no-blancos no debería ser exagerada. Francia, GB o Rusia son lo suficientemente fuertes militarmente para prevalecer contra cualquier cosa que África, India o el mundo islámico nos pueda tirar –siempre y cuando los blancos sean nuevamente moralmente fuertes para tomar su propio lado en la pelea. Una alianza simple de estados europeos sería capaz de impedir la agresión china. Entonces una alianza defensiva entre estados europeos sería suficiente para preservar a Europa de todas las fuerzas externas, ya sean poderes armados o masas de refugiados sin estado e inmigrantes.

Mientras que respecto al fratricidio blanco: la mejor manera de desactivar los conflictos étnicos blancos es no combatir el nacionalismo “mínimo”, sino llevarlo a su conclusión lógica. Si los diferentes grupos étnicos en yugo al mismo sistema están creciendo impacientes, entonces deben ser autorizados a seguir su propio camino. Movilizando las fronteras y moviendo a la gente, etno-estados homogéneos pueden ser creados, en los cuales cada grupo auto-consciente puede hablar su propio lenguaje y practicar sus propias costumbres por fuera de interferencias externas. Tal proceso puede ser mediado por una organización de tratados europeos, la cual se aseguraría que el proceso sea pacífico, en orden, y humano, en lo máximo posible para todas las partes.

2. El nacionalismo grandioso sería contra-productivo

Siempre que los nacionalistas blancos hablan de sociedades multirraciales, enfatizamos que forzar a diferentes razas a vivir bajo un mismo sistema político es una receta para la tensión, el odio y el conflicto. Pero esta verdad se aplica a los diferentes pueblos europeos también. Todas las formas de diversidad étnica dentro del mismo sistema político causan debilidad y conflicto. Por lo tanto la unificación política vendría a aumentar estas tensiones entre pueblos europeos.

Desde la caída del imperio soviético, la tendencia en Europa ha sido hacia el etnonacionalismo, por caminos varios, ya sea por los checos y eslovenos, con una partición pacífica, o con guerra y limpieza étnica como los yugoslavos. Cual es un camino más realista para la paz: ¿reunificar Yugoslavia, luego Checoslovaquia, y luego unificarlas ambas en un solo estado, con el resto de Europa- o permitirle a los pueblos con largas enemistades históricas desenlazar sus asuntos y que vivan sus propias vidas? ¿Qué es más probable que produzca enemistad: un casamiento apurado o un divorcio equitativo?

Una Europa unificada tendría muchos pueblos diferentes y muchos lenguajes diferentes bajo el mismo sistema político. Pero estas gentes no tienen una influencia igualitaria en la política. Las naciones más fuertes y de mayor población dominarían. Así, una Europa unificada tomaría la calidad de un imperio, en el que la nación más poderosa podría imponer sus normas y su forma de vida en el resto.

La OTAN está dominada por los Estados Unidos. La Unión Europea está dominada por Alemania. Si la OTAN se derrumbara y Rusia fuera a entrar en la UE, el resultado sería más o menos lo que Hitler imaginó: una Europa dominada por Alemania rendida autárquica e invencible por los recursos naturales de Rusia. Los alemanes y los germanófilos se alegrarían de ese resultado, pero el francés, inglés, y ruso no.

La UE está hoy muy lejos de una unificación política real, pero ya es una fuente de tensiones y descontento – entre las naciones individuales y Bruselas, y entre el Norte y el Sur de Europa, que están encontrando una moneda única y una política monetaria ser un mal ajuste. Si la UE trató de imponer la unidad política real en Europa, sus miembros se irían corriendo, y se enfrentarían a la opción de aceptar la disolución o la preservación de sí mismos a través de la coerción.

Si los pequeños estados pueden vetar la unificación europea, no va a suceder de manera voluntaria. Por lo tanto, deben ser privados de su derecho de veto. Europa sólo será políticamente unificada por la fuerza, y eso significa, inevitablemente, una nación imponiendo el imperio sobre todo el resto. La unidad europea será, en definitiva, la causa, no la cura, de la próxima “guerra de hermanos.”

Algunos defensores de una Europa políticamente unida en realidad admiten que su visión es incompatible con la diversidad subracial y cultural europea. Así Constantin von Hoffmeister y más recientemente Richard Spencer (ambos casados con rusas) han ensalzado la aparición de un “hombre europeo homogéneo.” En palabras Hoffmeister,

Por tanto, la mezcla de diferentes nacionalidades europeas debe fomentarse. Debemos apoyar a las uniones sexuales entre las mujeres rusas y hombres alemanes, hombres españoles y mujeres suecas. Sólo rompiendo radicalmente las barreras artificiales que dividen Europa podemos crear una nueva estirpe de hombres. . .[1]

Mientas que consentir  a este tipo de desarraigo y pan-mezcla tiene sentido para las sociedades europeas coloniales, que fueron asentados por la Europa de más desarraigado e inquietud, no tiene sentido promover esto como una política para la madre patria europea, la cual está poblada por todos aquellos que se quedaron atrás. La Nueva Derecha consiste en preservar las diferencias, incluyendo las diferencias subraciales y subculturales entre europeos. El nacionalismo grandioso, sin embargo, llevaría a la destrucción de estas diferencias en orden de crear un sistema imperial blanco, ya sea que los propulsores de esto reconozcan este resultado o no.

Por lo tanto los nacionalismos grandiosos es tan solo una versión vagamente de derecha, racialista de la homogeneización moderna. Pero los etnonacionalistas difieren. De hecho, insistimos en ello. Pelearemos por ello. Entonces Europa no será políticamente unida.

Afortunadamente, la armonía europea y su seguridad puede ser reconciliada con la diversidad política y cultural europea simplemente a través de una federación defensiva de estados soberanos europeos –etnoestados- entre más de este tipo de estados, más van ellos a reflejar la subyacente diversidad étnica de Europa. Lo cual es mejor.

3. Soñar sobre nacionalismo grandioso mina al verdadero nacionalismo

En la Europa de hoy, toda la energía está en el nacionalismo “pequeño”. La mayoría de los nacionalistas, por ejemplo, se oponen a la OTAN y la UE. Así, cuando los nacionalistas grandiosos permanecer al margen y cacarean sobre el nacionalismo “pequeño”, como mucho ellos son irrelevantes, y en la peor – si alguien los toma en serio – podrían socavar la energía y el compromiso de los nacionalistas que realmente tienen la oportunidad de lograr algo.

Si los nacionalistas grandiosos debilitan el nacionalismo real, también fortalecen los poderes existentes. Los nacionalistas grandiosos se oponen al sentimiento anti-UE porque, sueñan, que los nacionalistas realidad podrían “hacerse cargo” de la UE. Por supuesto que nunca va a suceder a menos que los nacionalistas “pequeños” progresen en los estados miembros de la UE. Así, el resultado neto del nacionalismo grandioso – de nuevo, si alguien lo toma en serio – sería fortalecer la existente etnocida UE.

Por supuesto, si la unificación política es realmente una buena cosa, entonces los nacionalistas grandiosos deben también ser pro-OTAN, ya que tal vez “nosotros” podemos montar un “golpe’ allí también. Sin embargo, no conozco ningún nacionalista grandioso que sea pro-OTAN, tal vez porque tal posición sería burlada como chelín transparente para la potencia hegemónica mundial anti-blanca existente.

Pero muchos nacionalistas grandiosos son pro-rusia. De hecho, ellos están para la OTAN saliendo de donde sea que Rusia se quiere meter. Nuevamente, es fácil ver como esto sirve a los intereses de los existentes poderes anti-blancos, pero más difícil de ver como promueve a largo plazo la supervivencia de la raza blanca.

El nacionalismo pequeño energiza pero divide a los pueblos. ¿Cómo, entonces, deberían los nacionalistas blancos preservar la energía de un pequeño nacionalismo mientras mitigan sus peligros? La respuesta es construir sobre la consciencia pan-europea que ya existe en los cuadros líderes de los grupos nacionalistas “pequeños” a lo largo de toda Europa.

Nota

[1] Constantin von Hoffmeister, “Our Motherland: Imperium Europa,” en Norman Lowell, Imperium Europa: The Book that Changed the World (Imperium Publishing, 2008), 24.

 

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