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¿Acaso la manosfera corrompe moralmente a los hombres?

The Dark Gods by Max Ernst, 1957 [1]

Max Ernst, Los Dioses Oscuros, 1957

768 words

English original here [2]

Hace varios años ya, el sitio web que leo más que cualquier otro es el  Chateau Heartiste [3], conocido previamente como Chateau Roissy. También leo Roosh V. [4] de vez en cuando. Ambos hombres son altamente inteligentes, y Heartiste es también un brillante estilista, con un retorcido sentido del humor.

Pero, por todo el placer y conocimiento que he derivado de estos y otros escritores de la manosfera[1], he incrementado mi acercamiento a la postura de que el resultado neto de la manosfera es hombres moralmente corruptos.

Por más paradójico que pueda parecer, también pienso que la manosfera es actualmente un mecanismo por el cual las mujeres corrompen moralmente a los hombres. La manosfera es publicitada como una forma de emancipar a los hombres por sí mismos de la tiranía del feminismo, pero en realidad funciona como un mecanismo de dominación femenina.

Ningún hombre normal y saludable querría que su hija o hermana sea emocionalmente manipulada y sexualmente explotada por un hombre que es narcisista, sociópata, y maquiavélico – o simplemente un idiota.

Sin embargo, la manosfera nos informa que la ciencia, la historia, y testimonios anecdóticos nos muestran que las mujeres tienen permitida una elección completa en el reino sexual – particularmente si pueden tener sexo sin la amenaza del embarazo- ellas simplemente no gravitan hacia hombres mentalmente y biológicamente sanos con características “Alfa” sino hacia un amplio rango de “falsos positivos”, variando de hombres emocionalmente distantes y no disponibles a idiotas y sinvergüenzas con la severa personalidad de la “triada oscura” de desórdenes de personalidad: narcisista, sociópata y maquiavélico.

Una sociedad bien ordenada y saludable castiga a los idiotas y sinvergüenzas. Idealmente, simplemente debería depurar a las personas con desordenes de personalidad severos al prevenirles la reproducción. Así, la emancipada elección sexual femenina moral y psicológicamente corrompe a los hombres. No porque el sexo es “pecaminoso” o malvado, sino porque las mujeres emancipadas recompensan comportamientos anti-sociales y personalidades patológicas con sexo. Es más, las elecciones sexuales emancipadas lastiman a las mujeres que son víctimas de idiotas y sociópatas. Finalmente, debido a que gran parte de la personalidad es genéticamente determinada y por lo tanto heredable, la sexualidad femenina emancipada es disgénica, porque ayuda a perpetuar genes estúpidos.

Para corregir estos problemas, necesitamos retroceder la liberación sexual al restablecer la deshonra social por la promiscuidad femenina, y más importante, involucrando a la familia- particularmente hermanos y padres- en el proceso en el cual la mujer elige pretendientes y esposos. Involucrando a la familia en sus deliberaciones se puede expandir la conciencia y capacidad de discernimiento de buenos y malos hombres, como he dicho antes, ningún hombre decente quiere que sus hermanas y madres sean explotadas y victimizadas por malos hombres.

(Por todas las mismas razones, madres y hermanas deberían involucrarse en el proceso de elegir pretendientes y parejas para los hombres jóvenes de su familia).

Ahora, sospecho que los gurúes de la manosfera como Heartiste y Roosh están conmigo en ésta hasta ahora, incluso de acuerdo básicamente con mi agenda política conservadora.

Entonces, ¿por qué pienso que la manosfera trabaja como una herramienta por la cual el deseo femenino corrompe a los hombres? Porque la manosfera simplemente toma la sexualidad femenina emancipada como un hecho dado. Entonces enseña a los hombres jóvenes a adoptar comportamientos e imitar características que atraen a tal tipo de mujeres. Los hombres jóvenes no sólo aprenden sobre características masculinas saludables sino también admirando el juego del “idiota abusador”.

En suma, mi preocupación es que la manosfera le enseña a los jóvenes a emular características anti-sociales y patológicas. Las mujeres refuerzan estas características con una de las más poderosas de todas las inducciones: el sexo. Y, a la larga, hombres de otra forma buenos se vuelven el tipo de hombres que nunca permitirían cerca de sus hijas y hermanas. Esto es corrupción moral. Es decir, corrupción moral al enseñarles a los hombres a conformarse con los deseos femeninos emancipados en lugar de corregirlos.

La manosfera le provee a la Nueva Derecha todas las premisas teoréticas necesarias para una contra-revolución patriarcal que reinstituya – e invierta – normas e instituciones biológicamente cuerdas que gobiernen la sexualidad, por lo tanto promoviendo la felicidad individual de hombres y mujeres y el bien común de la sociedad y la raza en general.

Pero en términos prácticos, la manosfera no promueve tal restauración, sino en su lugar llama a un “cabalgar el tigre” (o quizás puma) ético, es decir, regodearse personalmente en – y por lo tanto avanzar- la decadencia que se supone que debemos combatir.

Nota

1. Combinación de Man (hombre) y Blogosphere (comunidad de blogs).