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Alan Watts a los 100

AlanWatts1,811 words

English original here

Alan Watts es uno de mis escritores favoritos. Hoy es su cumpleaños número 100.

Nació en Chislehurst, Kent, Inglaterra. Watts fue criado anglicano, pero se volvió Budista a los 15 años. En 1941, cuando Watts estaba viviendo en Nueva York, su primera esposa tuvo una visión mística de Jesús. Esto lo llevó nuevamente al anglicanismo.

Watts se saltó los estudios de pregrado, pero más tarde obtuvo una maestría en teología y un doctorado en teología y fue ordenado sacerdote anglicano en 1945. Por varios años, él era el capellán anglicano en Northwestern University, reconocido por su accesibilidad y sus rituales novedosos. En 1950, él dejó el sacerdocio, principalmente por la ruptura de su primer matrimonio. (Watts tenía un reconocido don para la ‘magia ritual’, que él continuó practicando como chamán una vez que finalizó su sacerdocio.)

En 1951, se mudó a San Francisco, allí se unió a la facultad académica americana de estudios asiáticos. Él estuvo radicado en Bay Area por el resto de su vida.

A mediados de los 50’s, dejó la academia por una vida de académico y escritor independiente. Watts se volvió famoso como un intérprete del Budismo, el Vedanta y el Taoísmo.  Durante su vida publicó 24 libros e incontables artículos. Otros 25 volúmenes, más numerosas lecturas grabadas en video han aparecido póstumamente.

Sus escritos caen en cuatro períodos. Primero están sus tempranos trabajos sobre el budismo: The Spirit of Zen (1936), escrito cuando tan sólo tenía 19 años; The Legacy of Asia and Western Man: A Study of the Middle Way (1937);The Meaning of Happiness: The Quest for Freedom of the Spirit in Modern Psychology and the Wisdom of the East (1940).

Luego están sus trabajos anglicanos, donde él trata de sintetizar el pensamiento cristiano y oriental. Los puntos altos son Behold the Spirit: A Study in the Necessity of Mystical Religion (1948) y The Supreme Identity: An Essay on Oriental Metaphysic and the Christian Religion

El tercer período comienza con The Wisdom of Insecurity (1951). Él abandonó al cristianismo como infraestructura y se concentró en el Budismo, el Vedanta y el Taoísmo. Los trabajos de este período incluyen The Way of Zen (1957), Nature, Man and Woman (1958), Beat Zen, Square Zen, and Zen (1959), “This Is It” and Other Essays on Zen and Spiritual Experience (1960)Psychotherapy East and West (1961), The Joyous Cosmology: Adventures in the Chemistry of Consciousness (1962), and The Two Hands of God: The Myths of Polarity (1963), culminando en sus más brillantes trabajos,  Beyond Theology: The Art of Godmanship (1964), en el cual el cristianismo está situado dentro de un contexto védico a modo de maya, y The Book: On the Taboo Against Knowing Who You Are (1966), una summa del no-dualismo del Vedanta.

Con cada trabajo nuevo, la presentación de Watts se volvió más fresca y original, menos “académica”. Los pedantes, por supuesto, lo desestimaron como un mero “popularizador”, pero en verdad Watts había evolucionado más allá del mundo académico. Conlleva mucho más esfuerzo y talento el internalizar plenamente una filosofía y luego reproducirla en un lenguaje completamente fresco. Pero Watts ´fue más allá de la popularización como de la comparación perspicaz, aplicación fructífera, y perspectivas genuinamente nuevas.  Él era, en pocas palabras, un filósofo por su propio derecho.

Finalmente, yo observo un cuarto período en los escritos de Watts, en el cual el pensamiento sistemático es reemplazado por un estilo poético y ensayista. Este período comienza con  Nonsense (1967)  un libro de extravagante doggerel, e incluye  Does It Matter?: Essays on Man’s Relation to Materiality (1971) (enlace a mi reseña aquí), también In My Own Way: An Autobiography, 1915–1965 (1972), Cloud-hidden, Whereabouts Unknown: A Mountain Journal (1973), y la obra póstuma  Tao: The Watercourse Way (1975). Estos escritos son pura delicia, caracterizados por una delicada gracia, un humor juguetón y metáforas cegadoras.

En 1973, Alan Watts murió a la edad de 58, en la cima de sus poderes.

Las mejores fuentes de información de la vida de Watts son su autobiografía, In My Own Way y la biografía de Mónica Furlong Zen Effects: The Life of Alan Watts (también publicados bajo el título A Genuine Fake). El primero es una lectura de puro placer. La de Furlong depende muchísimo de In My Own Way, especialmente la primer mitad, pero ella también hizo algo de investigación original, particularmente sobre temas que Watts encontró muy embarazoso de discutir él mismo. La mayoría de su investigación se encuentra de la página 91 en adelante.

Watts fue el principal intérprete de la filosofía asiática para los beatniks de 1950 y los hippies de 1960. Su interpretación del pensamiento asiático fue especialmente preparado para una edad autocomplaciente y hedonista, pero esto no es razón para descartarlo, porque es realmente consistente con la ortodoxia occidental y oriental y con la experiencia espiritual individual verificable, sin mencionar el hecho de que realmente vivimos en el Kali Yuga, la era del caos y la desintegración en la cual las fuerzas oscuras deben ser aprovechadas para la adquisición espiritual (el llamado camino del a mano izquierda).

De acuerdo con Watts, el fin de la religión es la experiencia mística de la unidad con la energía activa, creativa y eterna del cosmos (Ser, Brahman, Dios). Pero Watts argumentaba que esta experiencia de identidad no es un ‘adquisición’ de la disciplina ascética dirigida por el ego, sino más bien una ‘realización’ de una identidad pre-existente; uno se despierta al hecho de que uno siempre fue Dios, un hecho oculto en nuestra identificación con nuestros egos y sus proyectos, seculares o ascéticos.

Efectivamente, Watts argumentó que el olvido de nuestra verdadera naturaleza es en realidad reforzado por religiones ascéticas dirigidas por el ego, y la única forma de  darse cuenta cuales caminos ascéticos pueden llevar a una verdadera realización espiritual es al agotar el ego hasta el punto de que uno deja la búsqueda por la adquisición. . . . Y se da cuenta que uno siempre fue lo que aspiraba ser, que ya estaba dónde quería ir.

Watts argumenta que la distinción cristiana entre salvación por medios humanos como opuesto a la gracia divina está presente en la filosofía asiática también. Budistas, hinduistas y taoístas han creado formidables sistemas ascéticos y monásticos. Pero también han reconocido la posibilidad de la realización espiritual espontánea y sin esfuerzo, el llamado ‘zen instantáneo’.

Watts fue un gran defensor de estar colgado, dejar ir,  sintonizar, encender y la deserción como caminos espirituales. Él experimentó con drogas psicodélicas y argumentó que el LSD y la mezcalina producen genuinas experiencias místicas.

En su vida personal, Watts fue cualquier cosa menos un asceta. En su autobiografía, Watts escribe:

Soy un confeso sensualista y no me arrepiento. Soy un inmoderado amante de las mujeres y de las delicias de la sexualidad, de la más grande cocina Francesa, China, y Japonesa, de vinos y bebidas espirituosas, de fumar habanos y pipas, de jardines, bosques y océanos, de joyas y pinturas, de ropas coloridas, y finalmente de libros finamente cocidos e impresos. (In My Own Way, p. 47)

Era un genuino esteticista y dandi, un hombre de gustos y sensibilidades refinadas, un místico que sabía cómo vivir en el mundo material.

Pero había un lado oscuro a su sensualismo: una dimensión de compulsión y adicción. Watts se casó tres veces, se divorció dos, y fue padre de siete hijos. Pero como hombre de familia, él sólo fue exitoso sólo en el más mínimo sentido darwiniano. Él era un mujeriego compulsivo y un padre negligente, que causó mucho dolor a sus esposas e hijos. Como muchos otros productos del sistema educativo público británico, con su repulsiva tradición de golpizas y abusos, Watts tenía rasgos sexuales masoquistas. Él empezó a fumar de niño y nunca paró. Él también era un serio alcohólico. El padre de Watts vivió hasta sus 90 años, entonces es una posibilidad muy real que Alan Watts hubiera llegado hasta sus 100 con nosotros, con 50 libros más bajo su nombre, de haber sido él levemente asceta, de haber controlado su sensualismo en lugar de dejar que este lo controle a él.

Políticamente, Watts fue un hombre de la derecha. En su juventud fue seguidor de un misterioso gurú y operador serbio Dimitrije Mitrinovic, un defensor de ideas cuasi-fascistas como el Crédito Social, l Socialismo Gremial y la Unidad Europea (siempre y cuando no fuera Hitler quien la unificara). Watts también afirmó que él regresó al anglicanismo básicamente por motivos conservadores, buscando por una tradición y una seguridad en un mundo desarraigado. En The Supreme Identity, él ofrece una crítica Tradicional fulminante a las premisas básicas del liberalismo.

El problema principal de Watts con el cristianismo es que lo fastidió con su emergente libertinaje sexual. Pero también había razones intelectuales. A finales de la década del 40, el empezó a leer los escritos Tradicionalistas de René Guénon y Ananda Coomaraswamy, quienes asimilaron al Cristianismo – junto al taoísmo, el budismo y el vedanta – a la Tradición universal, minando la afirmación de la Iglesia de poseedora exclusiva de la verdad. (No hay, dicho sea de paso, evidencia alguna de que Watts alguna vez leyó a Julius Evola).

Finalmente, los Tradicionalistas convencieron a Watts que estábamos viviendo en el Kali Yuga, y él explícitamente afirmó que había dejado la iglesia para encontrar una vida espiritual más acorde con la era.

En sus últimos años, Watts predicó la doctrina tradicional de la decadencia y la locura de todos los proyectos de mejora progresiva en todo el mundo, incluso cuando se había convertido en un gurú de la contracultura de izquierda.

El libro más Tradicionalista de Watts es The Supreme Identity (1950) un texto hermoso pero muy denso y una rigurosa síntesis del Tradicionalismo, con una especial referencia a la teología Cristiana, que es lógico dado su trasfondo y audiencia. El siguiente libro de Watts, The Wisdom of Insecurity (1951), es un trabajo mucho más ‘popular’, pero todavía utiliza el lenguaje Tradicionalista de la “realización” (como opuesto al conocer) la definitiva identidad del yo, el alma del mundo, y Ser.

Aunque Watts encontró el Tradicionalismo útil en liberar su mente del cristianismo, él en definitiva lo rechazó. En el prefacio de  Beyond Theology, él explica sus razones. Los Tradicionalistas afirman que el cristianismo es sólo una expresión exotérica de una tradición primordial que es la verdad interior de todas las religiones. Pero Watts señala que no hay evidencia de que los fundadores del cristianismo pensaran así.  En su lugar, el Cristianismo siempre ha insistido en lo que Jan Assmann llama la “Distinción Mosaica” entre religión verdadera y falsa.  El Cristianismo es la única verdadera religión, y todas las otras son simplemente falsas. Entonces en The Supreme Identity, Watts trata al cristianismo como una expresión de la verdad primordial, pero en Beyond Theology, la trata como un modo de ilusión.

¿Por qué recordar el centenario de Alan Watts en un sitio web de la Nueva Derecha/Tradicionalista? Una respuesta que dice más es por qué el centenario de Alan Watts parece haber sido olvidado virtualmente en todos lados. Quizás porque él murió antes de que encontrara su verdadera audiencia.

 

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